jueves, 23 de abril de 2009

LA VOZ

Yo conocía la figura de Madame Arthur por el libro de Pierrot, pero aún no lo había visto actuar.

Mi primera cita en casa de Pierrot, fue como abrir una puerta a un mundo de sueños, a lo que yo siempre había soñado, formar parte de esa época de esas noches canallas.
Llegué, me recibió de una manera educada y cordial, nunca lo olvidaré. Me sentó en su sofá y me proyectó documentos fílmicos en super8 y digital de Madame Arthur actuando.
Yo tenía claro que lo que estaba viendo era un documento único e irrepetible. Pero algo que escuché más que vi me impresionó, la voz de Madame Arthur.

Una voz ruda, cascada, marcada por la vida, de otra dimensión, solo comparable a la de la Davis o la Dietrich, solo él puede estar a ese nivel.
Qué suerte tuvieron todos aquellos que pudieron escucharle en directo y disfrutaron de su arte.

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